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La campaña de la aceituna aloreña arranca con una producción menor pero de mayor calidad
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El verdeo comienza en el Valle del Guadalhorce en un año en que la sequía determina no sólo la cantidad de fruto recolectado, sino la calidad del mismo. Como señalan desde el Consejo Regulador dela Aloreñade Málaga en un comunicado, la falta de lluvias tiene su lectura positiva y su lectura negativa. Si bien son menos los kilos que se recolectarán, “la falta de lluvias ha propiciado un fruto de mejor calidad, ya que las plagas apenas han afectado a los cultivos y el fruto tiene un mejor sabor y aspecto”.

Este año, según Mateo Bellido, presidente del Consejo Regulador dela DOP AceitunaAloreñade Málaga, “está prevista una mejora considerable en la calidad del fruto, con la contrapartida de una disminución de casi la mitad en los niveles de producción”.

La temporada de verdeo repercutirá en la provincia de Málaga con la generación de un volumen de negocio valorado en diez millones de euros, que supondrá el sustento de más de 4.000 familias relacionadas directamente con el sector. Según el Consejo Regulador, está prevista la recogida de 20 millones de kilos de aceituna, de los cuales, en torno a dos millones serán destinados al aderezo.

Ya es el cuarto año quela Aloreñade Málaga vive su campaña amparada bajo una denominación de origen, un distintivo de calidad que logra protegerla de otras aceitunas que intentan, sin éxito, imitarlas en el mercado, ya quela Aloreñade Málaga, gracias a sus características (escaso amargor, alto contenido en fibra…) y su proceso de elaboración (completamente artesanal, sin ningún aditivo químico) se ha erigido en “la pata negra de las aceitunas de mesa”.

La campaña ha sido presentada esta mañana oficialmente por Mateo Bellido, presidente del Consejo Regulador dela DOPAceitunaAloreña de Málaga, Antonio Pérez, Alcalde de Alozaina, Javier Carnero, delegado provincial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente y representantes de la industria aderezadora.

La recolección de las aceitunas, conocida como verdeo, sigue siendo totalmente manual. Las cuadrillas recogen las aceitunas a mano y la depositan en los canastos recubiertos de tela de saco, en cubetas o en los “macacos” (cestos que se colocan sobre el pecho de los jornaleros), para evitar que los golpes dañen o estropeen las aceitunas, especialmente delicadas. No en vano, los precios de recolección de este tipo de aceitunas duplican e incluso triplican los de otras variedades ya que es imposible mecanizar el proceso debido a los suelos tan accidentados donde se cultivan los olivares manzanillos aloreños y a la delicadeza del fruto, que obliga a recolectarlo a mano, en lo que se conoce como técnica del ordeño.

Una vez que la aceituna es recogida, bien por familiares (fincas pequeñas) o por jornaleros (fincas más grandes), se transporta a la planta de aderezo en cajas para evitar que se deterioren. Una vez allí, las aceitunas pasan a una clasificadora que las separas en aceitunas extra, primera, segunda y perdigón. Las tres primeras clases son las usadas para el aderezo, mientras que las de perdigón son usadas para la extracción de aceite.

 


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